19 de diciembre de 2016


Desde este rincón lunero donde las palabras se enredan, 
los cuentos se lían, donde  se hace lo que se puede y 
donde la Luna Qamar y el Ratón  Azul se pasean, 
os deseamos

Felices Fiestas
Resultado de imagen de campanillas de navidad

Gracias de todo corazón, Ratón, (click, lick) por toda la ayuda y por tu tiempo, 
por tu paciencia y tu sentido del humor.
El año que entra seguro que cumplimos más sueños y más planes.


Ilustración de la red

Gracias a quienes pasáis por aquí 
desde que tiene vida este rincón lunero, 
Mi gratitud siempre 
y que todos vuestros deseos se cumplan 
en la medida en que sea posible.

Ilustración de la red

7 de diciembre de 2016

Entrevistando a Qamar

Imagen de la red
Una de las ventajas de tener una luna como musa es que le puedes hacer una entrevista que no se parece a ninguna otra. Creo que todas y todos conocéis ya a mi musa, la luna Qamar. Si no es así, te sugiero que visites su blog Caracolas en las nubes para que la vayas conociendo. 

Después de pedirle permiso para publicarla, este es el resultado de las preguntas y respuestas:

#Jerby.- ¿Cuándo y por qué comenzaste tu blog de cuentos? 
Qm- En realidad, casi no sabría responder. Sé que tengo muchas inquietudes, que me pienso mucho las cosas y me emociono con mil y un proyectos. Este lo tenía ya en mente desde hace mucho tiempo. De hecho, había escrito alguno, pero no encarados hacia lo infantil. Un día, conocí la comunidad de Isla Imaginada y fue mi punto de progresión. Digamos que las caracolas empezaron a danzar allá por el mes de abril de este año (2016). 

 #J.- Tú eres la musa de un ratón. Pero, ¿en qué te inspiras tú? 
 Qm.- Cualquier cosa puede ser motivo de inspiración: una imagen, una frase que leo o una que me venga a la cabeza, un sueño, algo que me diga alguien… La luna también se inspira en la luna… 

#J.- Tu blog tiene unas ilustraciones muy bonitas. ¿De dónde las sacas? 
Qm.- El surrealismo es un campo muy amplio con mil y un matices y hay artistas buenísimos cuyas obras tienen ese aire como infantil que a veces busco. En realidad, creo que ellas me encuentran antes a mí. 

 #J.- Cuéntame algo más de tu blog de cuentos. 
 Qm.- No es exactamente un blog de cuentos. Claro que tiene cuentos, pero también tiene poesías, palabras bonitas y muchas más cosas que van surgiendo sobre la marcha. Se podría decir que es un encuentro con la niña que todavía llevo dentro y que no me gustaría perder. 

#J.- Por último, ¿tienes alguna cosa más que te gustaría contar? 
Qm.- Sí; tengo un proyecto contigo, Ratón, al que hemos llamado Musitario. Viene a ser un glosario de musas o un juego de palabras con el término musa. Como me ocurre con las imágenes, me está encontrando más a mí que yo a él. Cuando esté acabado, él mismo me dirá que lo publique.

Y un placer poder departir y trabajar contigo.

Os animo a daros un paseo por su blog. 


29 de noviembre de 2016

Escopaestesia

Seguro que alguna vez has tenido la sensación de ser observado u observada, girarte y comprobar que no te habías equivocado. Pues esta habilidad "extrasensorial"  que la ciencia dice no existe, aunque tiene un porcentaje de efecto superior al cincuenta por ciento, que es lo que se considera azar, es lo que se conoce como escopaestesia o que percibas que tienes unos ojos mirándote.
También es cierto, que dentro de ese 53% de posibilidades que tenemos de acertar, el efecto de habernos girado ha podido llamar la atención de la persona que creíamos nos mira.

Es la conjunción de dos vocablos de origen griego: "skopein", que vendría a ser mirar, igual que ocurre en tele-scopio o micro-scopio; y del término "aesthesis", relativo a la sensación como ocurre en la palabra anestesia.

Este vocablo fue reafirmado en el año 2000 por el filósofo y biólogo Rupert Sheldrake aunque fue allá por l898, el profesor Titchener ya había hablado de ello, explicando que se percibía una extraña inquietud, un hormigueo inquietante o nervioso que se alivia cuando el individuo puede comprobar por sí mismo que no hay nadie que le esté observando, vamos que se alivia de no tener a nadie "clavándole la mirada en la nuca". Pero como no presentó método y los resultados fueros nefastos, no se tuvieron en cuenta hasta que llegaron las exposiciones del doctor Sheldrake con ese resultado superior al 50%.

Y aún así, fijaros si esto tiene su consistencia que, incluso antes de Titchener, en 1750, un tal Anton Mesmer describió algo que denominó "magnetismo animal", promulgado después como "memerismo", basándose en que hay una consciencia cósmica en la que todos los seres vivos estamos interconectados de algún modo.

Ilustración de la red

23 de noviembre de 2016

Soñar que se sueña...

¿Y si en sueños soñaras...
que llegas a tocar el cielo...
y al despertar tuvieras en la mano una estrella?

¿Y si en sueños soñaras...
que puedes volar tan alto como para que las nubes
 humedezcan tu piel y tus cabellos...
y al despertar vieras las alas apoyadas a los pies de tu cama?

¿Y si en sueños soñaras...
que puedes hacer magia y convertirte en hada...
y al despertar fueras mariposa en el viento?

¿Y si en sueños soñaras...
que sueñas..., que vives?

The Month Eater de Schin Loog


10 de noviembre de 2016

El cuervo sin luna

Lloraba el cuervo en novilunio.
Lloraba la ausencia.
Lloraba la pena.

Se escondió la luna dejando la noche más oscura que nunca.
Solo las estrellas de sus ojos negros brillaban.

Volaba el cuervo a tientas,
con flores blancas en el pico,
con escarcha en las plumas pues más alto...
Más.. Más...
Más..., mucho más quería volar.

"Stolen Time" de Christian Schole

Y a la amanecida, cuando el sol ascendía,
en el pico las flores marchitas,
agotado en su aleteo sin tregua,
y sin rocío en sus alas pero sí en sus ojos,
regresaba el cuervo a su nido.

Ni en siete noches el firmamento de plata lució.
Solo negra como el ocaso de sus alas, su soledad:
hasta que al caer la tarde,
sobre el horizonte arrebolado,
al tiempo que el sol se ponía,
emergía ella... la luna.

Ilustración de la red

13 de octubre de 2016

Conjuros de alabastro


Ilustración de Anka Zhuravieva

Conjuros de gitanas, luz de luna, sombras y panderetas...
Niña luna, mujer blanca de pétalos de alabastro...
Escuchó la luna... Obedeció el conjuro:

Desposarás varón: cíngaro moreno de ojos y piel oliva.
Serás por siempre luna de sus ojos
pero no olvides, niña blanca, que de tus deseos nace deuda...
Luna menguante...
Luna plena...
Luna creciente...
Luna llena serás de medianoche eterna.

Honra de plata... En tus ojos se ahogará...
Y en un mundo de mentiras, el amor será la única verdad.
Y cuando las sombras pinten niebla
y la muerte asome las puntas de sus dedos,
no se apagarán las estrellas donde os amasteis.

Y serán danzas alrededor del fuego,
lumbres amarillas, rojas y azules...
El sonido del caldero...
Nacidos de la luna... Cielo azul... Tierra pagana.

Y deuda había... Deuda no vencida...
Nómadas y errante seréis.

Ilustración de Michael Parkes

Texto rescatado de mí baúl de los encantes.
19/febrero/2010

3 de octubre de 2016

Levógiro y dextrógiro

Y no son dos reyes godos ni visígodos... Son algo mucho más sencillo que todo eso aunque son dos términos que se aplican en varios campos, desde las matemáticas, la física, la biología... hasta en la metereología o la balística.

Dextro proviene del latín "dexter", y este del griego δεξιός -dexiós-: Derecho.
Levo, del latín "lævus" -levus-: Izquierdo.

Cuando algo gira en sentido contrario al de las manecillas del reloj, decimos que realiza un levógiro.


Obra de Tomek  Setowski

Si por el contrario, si lo que gira lo hace en el sentido de las manecillas del reloj, entonces se realiza un dextrógiro.

Imagen digital de la red

Levógiro y Dextrógiro, 
dos tipos sin igual que solo se encuentran cuando uno camina del derecho y el otro del revés.

21 de septiembre de 2016

Hanaysa, la dragona sabia


Se había criado entre los dragones rojos del sur, poseedores de una sin par magia ancestral dada solo cada once generaciones, y custodios, por encima de todo, del saber de los libros mágicos, de los libros ocultos y de los libros prohibidos.
Solo unos pocos de ellos tenían el don de poder leerlos, de poder interpretarlos y de poder transcribirlos; y, a veces los augurios no se cumplían pues, a la hora de la verdad, eran los libros y la luna los que decidían.


DeviantArt

La tradición decía que debía darse una serie de factores a modo de una profecía: Estos dragones especiales debían ser fruto de una madre primeriza, crecer en un huevo azul que eclosionara en luna llena o a lo sumo en cuarto creciente pues la influencia de la luna era primordial ya desde el primer momento, al ser ella quien marcaba en el nido si serían hembras o machos... Y solo podían ser hembras para que se cumpliera todo. Así era, entonces, que el nacimiento solo fuera el primer paso... mas había que esperar...
Aquellos días llenos de incertidumbre se aprovechaban para preparar los Actos de Sanción, rituales atávicos desde el principio de los tiempos, hasta que llegaba la decimotercera noche.


Así, al amparo de la Gran Noche, las recién nacidas que satisfacían los requisitos previos eran presentadas ante los Grandes Sabios en el Templo de los Libros Sacros. Era un momento muy especial, pues en ese trance se sabía quiénes realmente eran poseedoras de ese gran don y recibirían el nombre por el cual se las respetaría como Interpretadoras. Para ello debían permanecer ante el Gran Libro que "todo lo sabe y todo lo ve", que está vivo y va cambiando los textos de sus páginas como pruebas claras del destino del Hombre y de los Dragones. Él haría el Acto de Fe.

De las cuatro candidatas, esa noche solo emergió el nombre de una de ellas. Un nombre que la haría pasar a formar parte del ancestral mundo de las Dragonas del Saber. Un nombre inscrito en el Gran Libro, con el cual iba a ser reconocida desde ese trascendente momento: Hanaysa, "la que tiene buen corazón y guía por el buen camino pues su sabiduría es grande".

Ilustración extraída de la red

12 de septiembre de 2016

El duende alado de mar de nubes

Te decían ángel porque el mar te tintó el cabello al viento de caracolas
pero eres riachuelo que aboca al inmenso azul o al verde esmeralda.
Te tendieron un puente pero preferiste zambullirte al fondo
y descubriste un corazón a su albedrío.

Solitario y contenido en apariencia,
construiste un sólido castillo y se cubrió de corales
donde se hicieron hueco pececillos de colores...


"Peces", Alexander Paniagua de la Cruz

Y eres niño al que todo ilusiona,
al que cosas convence poco...
Los corales viste crecer...
y los peces comenzaron una mostrarse rebeldes, celosos...
y ese castillo infranqueable se hizo débil.

El más listo de tus peces
se coló por el agujero más grande.
De tu corazón hizo reino
y de ángel pasaste a duende...
Gentil, dulce, amoroso...

Ilustración de Catrin welz-Stein

Pero tu camino es largo y doloroso.
Arena es vaivén de olas y
en tu mar, secano.

Y miraste arriba... 
La luna entre aguas, lejana y silenciosa.
Y miraste a un lado… Y el castillo estaba conquistado.
El ángel alado, dispuesto y seguro..
Al otro miraste...
Huellas como las tuyas pisaron.
Oíste... Sentiste ...
Tu alma de miradas cerúleas y desbocados remolinos.
Y el pez... Chico... Grande... Solitario se quedó.
Castillo, torreón... Algas... Sombras...
Pez grande... Vacío.
Pero el camino no se hace solo...
Anda aunque sea a pasos pausados...
Alegría... Amor... Amistad...
Y en tu largo camino hallarás errantes que se unan a ti...
Vista larga a pasos cortos.
Y de ángel a duende... De duende, a lo más grande.
Estrellas de mar, mariposas de agua...
Luciérnagas azules...
Y cada día será... el día más especial...
Y el pez en su gran castillo...
Y tú, libre en tus aguas y en tus sueños.
Porque la vida está hecha de desiertos y oasis.

Castillos de Nicolleta Ceccoli

5 de septiembre de 2016

Ampersand

Empieza a escribir esta letra y te darás cuenta de su significado. Además, si nos fijamos bien podría ser un infinito con una puerta de escape.

Es un grafema que sale de la unión de dos letras: La E y la T, es decir, "et" que es lo que significa en nuestra lengua para referirnos a la conjunción "i" y de esta, "y" para simplificar la expresión "y otros..."o lo que vendría a ser un etcétera. Era algo de uso común en textos antiguos en español.

La Y  es mucho más sencilla en todos sus matices pero en inglés es ampersand, vamos, lo que de toda la vida ha sido la "i inglesa" que significa "por sí mismo", and per se and, cuyo uso en la antigüedad se debía a un sermorcillo para memorizar el alfabeto.

Su origen se debe a un truquillo de taquigrafía que desarrolló Marco Tulio Tirón, secretario de Cicerón, para poder llegar a copiar al dictado rápido. Inventó muchos signos por lo que podríamos decir que es el padre de la ciencia de la taquigrafía. De ahí que se le conozca a esta letra como signo tironiano.

Todos nos inventamos signos o abreviaturas. Yo, en la universidad, las tenía muy personales y aún las sigo usando, incluso con tildes. Pero jamás he usado  "xq" :-) y sí uso "tbén" por el también o "Ntrza" por "naturaleza" sobre todo en los temas de Derecho. 

Sobre el siglo XI, el signo & se consideraba una letra más del alfabeto latino pero junto a otras de este estilo se dejaban para los puestos finales.

Imagen obtenida en la red

29 de agosto de 2016

Tiquismiquis

”Cositas para ti y para mi, minucias exageradas”.

Palabra curiosa puesto que su origen difiere mucho de su uso actual al emplearla más bien como queja sobre alguien.
Del latín medieval “tichi michi”, y esta alteración del clásico “tibi mihi”, "para ti, para mí". Utilizado de forma coloquial casi vulgar para referirse a riñas y peleas frecuentes y sin motivo.

Actualmente, se usa para definir a una persona excesivamente escrupulosa, maniática y muy remilgada, aquel quien tiene escrúpulos y reparos por cosas sin importancia..., protestona y melindrosa. 
Pero igual que tiene connotación negativa, la tiene positiva, en el sentido de hablar de una persona muy analítica, muy perfeccionista… siempre y cuando no se convierta en obsesión o algo enfermizo.

Obra de Andrey Remnev

22 de agosto de 2016

Crisol

Es una palabra que viene de cresol, catalán antiguo, y este, a su vez, del latín vulgar "cruceolum", que sería una variante vulgar de un tipo de recipiente llamado en latín "crucibulum", una especie de recipiente o cuenco con unos picos en forma de cruz y de ahí su nombre, derivado de crux, crucis (cruz) y con el sufijo instrumental -­bulum. 

Hoy en día está más bien en desuso salvo en su sentido más técnico aunque se utiliza el término gresol. La palabra crisol designa a ciertos cuencos de porcelana refractaria que son vasos de laboratorio usados para fundir materias a alta temperatura, y a las cavidades que reciben el metal fundido en los hornos de fundición de metales, o, simplemente, cualquier recipiente que pueda contener alguna materia ardiente. 

Metafóricamente es usada para hacer referencia a una tierra, comunidad, etc. que es sido escenario de la fusión de muy diversas culturas, tendencias, etc. Y de esta palabra se obtiene el verbo acrisolar como sinónimo de depuración por medio del fuego, a través de la fusión de modo que se atesora o se suelda algo verdaderamente positivo en las personas como es la virtud, la honradez o la sabiduría a lo largo de la vida.

 Pintura de Victor Hagea (Rumania)

18 de agosto de 2016

Lorca

Poeta de infinitos, de imposibles y absolutos...
De alma y sentimiento.

"La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado. Todas las cosas tienen su misterio, y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas.
Se pasa junto a un hombre, se mira a una mujer, se adivina la marcha oblicua de un perro, y en cada uno de estos objetos humanos está la poesía. Por eso yo no concibo la poesía como una abstracción, sino como una cosa real, existente, que ha pasado junto a mí."

Salvador Dalí
Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo 
y que tu corazón aprenda a estar tranquilo. 
Federico  García  Lorca
(1898-1936)

1 de agosto de 2016

Fetén

Es una palabra coloquial que tiene doble origen.
Por un lado, proviene del caló, variedad romaní, significando algo bueno, excelente, estupendo, muy bueno... y, así mismo, sincero, auténtico, evidente o cierto. Por otro, del árabe "fatana", algo delicioso.

El uso más antiguo registrado por la Real Academia data de 1932.

En "Usted tiene ojos de mujer fatal", de Enrique Jardiel Poncela, Sergio dice a Adelaida:

–Y lo que te ha dicho Oshidori es la verdad.
–Pero, ¿la verdad fetén?
–La verdad fetenísima.

Ilustración de Jennifer Healy 

27 de julio de 2016

Valentina

Nació de las olas del mar y un rayo de luna azul en una noche de esas donde la sirenas bailan hasta el amanecer.
Su cabellos son de espuma de mar y en sus ojos se refleja el color de las algas que ni verdes ni azules son.
En su piel arrebolada, el brillo de la arena; y su voz suena al rumor de las caracolas, a las olas lejanas que rompen en la arena como las voces de los hombres que sueñan callados.
Valentina cuenta las estrellas del cielo:

Una..., 
dos..., 
tres... 

Ilustración de Anne Julie Aubry

Y algún planeta que se deje ver, Venus que es prima hermana de la luna. Alguna vez Marte que se pone colorado si lo ven.  Valentina es feliz y a la luz de la luna salta, brinca y canta una canción:

Tú eres mi sol.
Tú eres mi luna.♫♪
 ♪♫Tú eres la alegría de mi corazón.♫
Ven conmigo y de noche y de día canta mi canción .♪

Así hasta el amanecer, cuando sale el sol y las sirenas se echan a dormir. 
Porque ella es sirena de noche y pajarillo de día.
Así sueña, noche a noche, día a día.

  "Aire de fiesta", ilustración de CatrinWelz-Stein

24 de julio de 2016

Bardow y el misterio de la isla azul

Navegaba y navegaba y de tanto en tanto llegaba a puerto. En su destino, un gran tesoro mas no tenía ni mapa ni idea de cómo hallarlo.
Bardow se hacía llamar el pirata que ni pata de palo ni garfio tenía, ni al hombro lorito ni mono llevaba. Y tampoco tenía un parche en un ojo. Eso sí, le gustaba el oro y lleno de alhajas iba: Un aro en la nariz, un anillo en cada dedo de sus manos y un gran medallón pendiendo de su cuello. Y en su sombrero de pirata, una calavera tejida con hilos de oro. Y es que en sus tiempos había sido corsario.

Los siete mares y algunos más había navegado. Cientos de barcos asaltados. Una bodega llena de tesoros: Joyas, vajillas y todo lo que jamás hubiera imaginado. Cada vez su barco pesaba más y navegaba más lento así que decidió emprender rumbo hacia una de sus islas, una de esas perdidas que él solo conocía y que usaba a modo de caja de seguridad, de almacén.

En medio de la travesía, su vigía dio avisó:

-¡Tierra a la vista!

Aquello extrañó a Bardow. Ahí no podía haber nada. Faltaban algunas millas para avistar tierra. Pero ahí estaba aquella isla. No era demasiado grande pero sí muy particular: Arena del color de las nubes en un día de lluvia y acantilados de mil colores, árboles y palmeras de tonos azules... o de un verde que nunca había visto antes.

Islas Mamanuca

Estaba bordeada por una serie de zonas de coral que formaban una especie de defensa natural. Arduo, bajó hasta su camarote y buscó en los mapas que tenía de la zona. No estaba. Esa isla no existía. Un golpe seco le hizo apoyarse en la mesa al tiempo que muchos artilugios iban al suelo.

-¡Maldita sea!

Subió a cubierta donde el timonel maldecía su suerte. El barco había varado y, además, la noche había caído sin aviso. La tripulación estaba nerviosa y se movía bajo el temor de alguna especie de maleficio. Bardow tomó el mando con decisión. No era la primera vez que desencallaba su nave.

Assassin's Creed Pirates

Aguardaron hasta el amanecer . Unos cuantos hombres, repartidos en dos botes, se aproximaron a tierra. Conforme se acercaban, Bardow sentía algo en su interior, una especie de inquietud que le recordaba a los perturbadores sueños que le habían acosado durante aquellas escasas horas de sueño.

Tras unas horas explorando el terreno, subiendo la montaña que moría sobre el mar por su cara norte, pensó que era un buen lugar para guardar sus tesoros pero antes debería asegurarse de unas cosas más: ¿Por qué esa isla estaba ahí? ¿Qué misterio tenía? Además, debía actuar solo. La misión era delicada y de mucha estrategia. Podría decirse que algo muy secreto.

Al día siguiente, tras una larga noche donde los sueños no lo habían dejado descansar emitiendo mensajes, se dio cuenta de que toda su tripulación dormía y el mar estaba en una tremenda calma, como en su sueño y sobre el horizonte se oteaba aquella bruma que, como un rodillo, se iba acercando hasta cubrirlo todo.
Bardow estaba sorprendido y, para un hombre curtido como él, el miedo le acuciaba. Sus fuerzas se vieron envalentonadas, como si no fuera él. En un tiempo que no pudo concretar las bodegas de su galeón estaban vacías. 

Cansado, se quedó dormido bajo uno de aquellos árboles azules de frutos rojos. O eso creyó. A su alrededor una extraña calma y, caminando por su derecha, se acercaba una mujer de larga cabellera ondulada, pies desnudos y larga túnica azul envolviendo su cuerpo. No dejó de observarla hasta que ella se situó frente a él. Había en ella algo que no había visto antes en otra mujer. Era como si pudiera ver más allá de su piel.



- ¿Quién eres?
- Tu historia...
- ¿Mi historia?
- Piensa...

Y pensó...
Y pensó...
Y en un momento dado se dio cuenta del parecido que aquella mujer tenía con el mascarón de proa que había en su camarote desde hacía tanto tiempo que ya formaba parte de él; en las veces que había imaginado la realidad de aquella figura a la que había llamado Clepsidra; en las ocasiones en las que se había encomendado a ella como si de una diosa se tratara; en las noches de soledad en la que se sentía acompañado y de la paz que le transmitía cuando más perdido se hallaba. 
Le dedicaba sus sueños, le confesaba sus secretos, la cubría de las mejores sedas y joyas... Le daba una vida que él deseaba compartir.

Escultura de Jorge Andrés Escobar Calderón

Se había prometido que si un día hallaba una mujer así, renegaría de todo tesoro material y dedicaría su vida a hacerla feliz.

- ¿Cómo te llamas? -le preguntó.
- Clepsidra.

Y se había enamorado del Tiempo, del Mar..., de la Mujer..., del misterio de la isla azul.


Puedes leer una versión diferente que ha hecho el Ratón dando un golpe de timón.

12 de julio de 2016

Recordar

Del latín “recordare” conformado por el prefijo “re-” que viene a ser “de nuevo, otra vez” y “cordare” que proviene de “cordis”, es decir,“corazón”; emparentado con el griego καρδία “kardía”.
Etimológicamente quiere decir "volver a pasar por el corazón". 

Recordar significa que todas las sensaciones, sentimientos y pensamientos que tuvimos en su día vuelven a nosotros pasando por el corazón. Esto es debido a que antaño se le atribuía al corazón la cuna de la memoria. Por ello, los recuerdos son únicos y personales. No hay más impronta que la personal.

Recordar es fácil para quien tiene memoria, 
olvidar es difícil para quien tiene corazón.
~Gabriel García Márquez~

"Escucha", ilustración de Catrin Welz-Stein


4 de julio de 2016

Ojiplático-a

Es una palabra de esas curiosillas. No está recogida en ningún lado, en ningún diccionario pero sabemos lo que significa. Además, ello no implica que su uso sea incorrecto.

Literalmente es una metáfora híbrida "quedarse con o poner los ojos como platos", muy abiertos, como consecuencia  de algo asombroso, sorprendente o terrorífico. Y, generalmente, acompañado de la boca abierta.
También podría ser, digo yo, "poner los ojos como un besugo".

¡¿Qué me dices? !
¡¿Qué me cuentas?!
¡¿Çaracolas en las nubes?!

Alice in Wonderland - Sophie Wilkins

28 de junio de 2016

Trapisonda

o Trebisonda.

Tiene varios usos. Uno más real y el otro ya en desuso. Designa una bulla o riña con voces o acciones; coloquialmente, un embrollo (enredo, confusión); y como segunda acepción no catalogada ya, la agitación del mar, formada por olas pequeñas que se cruzan en diversos sentidos bajo el ulular del viento y cuyo ruido se oye a bastante distancia. 

En cuanto a su etimología, deriva de Trebisonda, según el diccionario de María Moliner. Nombre de una provincia del noroeste de Turquía con capital homónima a orillas del mar Negro. Hoy sería la zona de Trabzon. 
El Imperio de Trebisonda (aludido en novelas de caballerías e incluso en el propio Quijote, capítulo 1) existió en la Edad Media y ocupó un territorio interpuesto entre las rutas comerciales que conectaban Constantinopla e Irán, convirtiéndose en un foco continuo de conflictos entre bizantinos, turcos y mongoles.
Tal vez por ello sea la relación coloquial que se le confiere a bulla, riña, desorden, zalagarda, pendencia, confusión, embrollo..., et. entre dos o más personas, amén de sus acciones. 

Trebisonda había sido una ciudad originariamente fundada por los griegos allá por el siglo VIII a. C. Ellos la llamaron Τραπεζοῦς, lo que viene a significar algo así como ‘que está situada sobre una mesa –Tράπεζα–‘, probablemente por la forma de meseta del lugar donde se ubicó aquella antigua colonia que luego daría lugar a tanto conflicto.
Y ya veis que, a veces, es en las comidas y cenas familiares cuando se lía lo que no está escrito. 

Pero el significado que más me gusta es, precisamente, el que anda más en desuso. Es pura poesía.

Ilustración de Hannah Yata - Eclectix

20 de junio de 2016

Turiferario

Tiene que ver con incienso, obviamente, del latín incendere, “encender". Esta palabra latina da origen también al término "incensario" (el instrumento metálico para incensar), mientras que la raíz griega tus, turis, que también significa incienso, explica la palabra "turíbulo" (incensario) y "turiferario" (el que lo lleva), “fero”, del latín llevar. 

Dejó de usarse en su momento porque turiferario se relacionaba con seguidor de ídolos, el que llevaba incienso a quemar para los ídolos, lo que no cabía demasiado en aquellas cabezas al considerar la idolatría como herejía. De modo que también cambiaron el uso del término “tus” por el eufemismo incensum. Más bien era porque tampoco se disponía siempre de los inciensos de Arabia que los “idólatras” sí tenían, por lo que quemaban cualquier otra sustancia que pudiera servir. 

Angelo tuiferario,  mural anónimo del s. XIII-XIV.
Palazzo Vescovile.

En el lenguaje culto se utilizaba para mencionar al acérrimo lisonjero y acólito adulador y servil de cualquier otro personaje o grupo cuya labor principal era el halago y el aplauso gratuito y ciego a cualquier manifestación del ídolo. 

Apareció por primera vez en el DRAE en 1780 para referirse a la persona que lleva el incensario y servía el incienso en los oficios religiosos: Turiferarĭus. 
En las siguientes ediciones fue variando ligeramente su significado pero siempre en sentido masculino. Pero ya fue en su edición de 1985 cuando se le dio la segunda acepción, la de halagador ciego; desapareciendo ya en las posteriores. Sin embargo, en el diccionario de María Moliner sí se admiten las dos definiciones. 

Por cierto, el incienso se obtiene de un árbol llamado Boswellia Sacra, nada que ver con la planta del incienso, Plectranthus Madagascariensis, que es preciosa y evita bichos. Tiene unas suaves hojas dentadas, medio en forma de corazón, de un bonito tono verde y ribeteadas en un blanco verdoso.


Pablo Neruda en su poema "No hay perdón" de su "Canto General" (XIII-" Coral de año nuevo para la patria en tinieblas"),  comienza así: 

Yo quiero tierra, fuego, pan, azúcar, harina, 
mar, libros, patria para todos, por eso ando errante: 
los jueces del traidor me persiguen y sus turiferarios tratan, 
como los micos amaestrados, de encharcar mi recuerdo.

Yerit. Imagen del Antiguo Egipto extraída de la red

12 de junio de 2016

El gran cuervo blanco

De la red

Érase que se era...
Así empieza la historia en la que el gran cuervo blanco sobrevolaba los oscuros cielos de la noche bajo un espectacular manto de estrellas y una hermosa luna blanca que, como un medallón, única perla celestial, iluminaba la oscuridad.

Su suave graznido se agudizaba en la plenitud de ese silencio nocturno, en el que algunas nubes teñían velos al faldón de la luna que, atenta, observaba al ave dibujar círculos en el aire.

La extensión de sus enormes alas, la viveza roja de sus ojos, la elegancia de su vuelo..., maravillaban a la luna cuyos rayos plateados parecían extenderse como suaves caricias que aleteaban las plumas del cuervo de manera sigilosa, dulce, casi imperceptible...

Y el gran cuervo blanco, el Çorvus Çorax, pensaba qué atrás quedaba su tiempo de brujas, el tiempo en el que servía de mensajero entre castillos y ciudadelas, por saber defenderse ante los halcones, por ser más fuerte que las palomas..., por ser más inteligente, por saber imitar la voz humana y conocer la verdadera lengua del bosque, esa que ningún humano sería capaz jamás de hablar y comprender.

Antes del amanecer rindió su vuelo y alcanzó tierra. Junto al lago, cuyas aguas el viento movía ligeramente, dibujando suaves ondas sobre la superficie, el gran cuervo blanco se vio reflejado en el agua. Alzó su cabeza y miró a la luna. Abrió su pico y del fondo de su garganta emergió un profundo graznido... que retumbó en la soledad de esa noche de luna llena. Rodeando al lago, el bosque de El Olvido, donde reposaban las almas en su vuelo antes de tomar el  cielo.

Sació su sed. Gorjeó el agua fresca y sintió el beso eterno de la luna blanca que, como la Reina Mab, conducía su carro de única perla. Sintió estremecer todo su cuerpo, como si los huesos se le quebrarán, como si su alma albina se agitara pidiendo salir. Y sintió el abrazo de la luna. Ese abrazo puro, tibio, tan cercano que parecía formar parte de él. Se turbó. Se sintió confuso... Y sobre el horizonte, de entre los altos árboles del bosque, apareció la figura de un enorme lobo, tan blanco como las nieves de las cumbres más altas del norte. Embobó tanto al cuervo con su brillo que este no se percató de que la luna había abandonado el reino de los cielos dejando una estela a su paso...

Imagen de la red

Y, al mismo tiempo, el gran cuervo blanco se vistió de noche estrellada, de luna en todos sus plenilunios, de sus cuartos menguantes y crecientes y de sus anaranjados novilunios. Y Çorvus Çorax se convirtió en el gran señor de plumas negras, de noches oscuras y amaneceres albinos. Abrió sus alas y de la punta de sus plumas nacieron dedos, de sus dedos se prolongaron brazos... y, poco a poco, el cuervo se hizo hombre...

Imagen de la red

Al levantar la vista, asombrado, confundido, sin adaptarse a su nueva forma, vio la belleza singular de aquella mujer rodeada de lobos blancos que caminaba por la orilla y estaba a punto de llegar a él. Su rostro se iba tornando suave y en sus labios se dibujaba una sonrisa. La rodeaba un aura especial y el cuervo, hecho hombre, se estremeció. Ella, dulcemente, le cedió algunos velos para que cubriera su desnudez y le tomó de la mano.

Y es que no sabía que había caído en el hechizo de Qamar. A partir de esa noche de luna llena, todas las demás noches de luna llena, durante los siguientes siglos, la luna hecha mujer, la Hechicera, y el gran Çorvus Çorax de alma blanca y alas negras, dos cuervos en un solo corazón; un gran cuervo hecho hombre, podrían caminar de la mano en el gran bosque de El Olvido, donde las almas reposan antes de hallar su cielo...

Luperca de Georgina Gibson

Resultados de la búsqueda

10 de junio de 2016

Parafernalia

Del griego παράφερνα, compuesta de παρά, pará ‘junto a, al margen de’ y φερνα, ferna ‘dote matrimonial’.
En Roma Antigua, parafernalia (plural neutro del adjetivo parafernal, -alis) sirvió para referirse a los bienes que la mujer conservaba como propios después del matrimonio (parafernalia bona), en oposición a los bienes dotales, que eran los aportados en la dote. En la dote solían estar incluidos los bienes más importantes, de forma que los bienes parafernales, en la mayoría de los casos, serían muy variados y de menor. 

En nuestro idioma no fue una palabra muy usada hasta eso de los años 60 para referirse al conjunto en sí de toda ceremonia o acto, como recogía por entonces el Diccionario de la Academia en su edición de 1989. Pero más tarde, seguramente por influencia anglosajona, el término se extendió a todos aquellos instrumentos, ritos y actos más o menos rimbombantes que adornaban o complementaban una ceremonia o acontecimiento sin que por ello, en realidad, deba ser imprescindible.

Con desordenada parafernalia todo se distribuye en la mesa:
Astrolabio y mensajes en una botella de cristal,
pergaminos y libros de olor rancio, 
catalejos que solo ven el más aquí 
y teclas que escriben desde el más allá;
mapas de tesoros no escondidos, secretos jamás descifrados...
Misterios del pasado, incógnitas del futuro...
Parafernalia de menos...
¿Y yo?

Ilustración de Slavinsky

3 de junio de 2016

Lola, la caracola

 Lola, la caracola, en la orilla del mar suspiraba
 a la luna en cada noche clara imploraba 
 serena que ser nube deseaba:
Nube blanca de lluvia, 
nube gris de tormenta, 
nube de algodón… 

Y la luna, conmovida por su pena, 
  al viento mentó y  el mar levantó. 
Y Lola, la caracola, ascendió 
y en una nube se posó… 
Llovió… y la nube lloró… 
y Lola, la caracola,  al mar cayó 
y cuenta se dio de que su nube en mar se volvió.

Lola, la caracola, de espuma se vistió
y la luna un secreto le otorgó:
Mujer de mar sería
en noches de luna llena.


Ilustración de Catrin Welz-Stein

2 de junio de 2016

Reblar

Del latín “revirāre”. Significa “retroceder” pero yo siempre la he usado y escuchado con la negación “no” delante: No Reblar. 
No amedrentarse, no echarse para atrás… 

Tiene otras acepciones, como la de remachar o doblar a modo de que presente más fuerza, que vendría del latín “roborāre”; o bien de otro verbo “reble” con lo que ya estaríamos hablando de enripiar que es echar ripio en un hueco, es decir, tapar con escombros pequeños o desechos de obra. Pero esta es la que me gusta. 

La primera vez que fue recogido en un diccionario fue en 1855, en el Diccionario Enciclopédico de la Lengua Española. 
Es una palabra muy aragonesa.

¡Vamos, vamos, caballito!
¡Corre, corre que te vuela!
¡No rebles! ¡Siempre hacia adelante!
¡Corre! ¡Vuela!

The sweetest journey de Nicoletta Ceccoli

29 de mayo de 2016

Amapola

Solo leerla ya se ve su reminiscencia árabe. Procede del mozárabe “habapaura”, una mutación del “papaver-eris” latín, tal vez, inducida por la homofonía semántica del árabe “habba”, es decir, gano de cereal o semilla de verdura.

La primera vez que se documenta este término fue en 1400, con hache aspirada, “hamapol”. Nebrija, un siglo más tarde, lo escribió también con la hache inspirada pero ya como lo conocemos ahora. Hamapola.

Luego tuvo diferentes variantes en función de las influencias dialéctias recibidas: Jamapola, mahapola, hanapoya…

Y, en mi tierra, ababol… que también sirve para decir de alguien que no tiene muchas luces.

Tú, sencilla y bonita...
Dulce y delicada de ojos azabache.
Y entre trigales verdes te cuelas sonrojada...
jugueteando con el viento tus falditas carmesíes. 
De ti se enamoran los sencillos de corazón.
Antes, fraile o monja, y ahora Amapola.

Ilustración de  Anne Soline

23 de mayo de 2016

Caleidoscopio

¿Quién no ha tenido uno en su vida? Es uno de los juguetes más enigmáticos, originales y sencillos del mundo pero con la mayor de las magias.

Del griego kalós, “bella”, éidos, “imagen” y scopéo, “observar”.

A más espejos, más fantasía. Pero el tradicional está formado por tres espejos enfrentados por su parte reflectante, ubicados en el interior de un tubo, en el que se depositan cristalitos de diferentes formas y colores, cuyas imágenes se ven por uno de los extremos.
A 45º de cada uno se generan ocho imágenes duplicadas. A 60º se observan seis duplicados y a 90º cuatro.

 El caleidoscopio moderno fue inventado en 1816 por el físico escocés David Brewster, quien tramitó la patente correspondiente en 1817 pero nunca gozó de una remuneración.

A veces, se le denomina teleidoscopio, pero nada tiene que ver el uno con el otro. En este último, las imágenes son exteriores para descomponerlas de forma caleidoscópica, por lo que podemos usarlo a modo de visor y podemos proyectar la imagen donde queramos.

Mi primer caleidoscopio me lo hizo mi padre y me duró muchos años. No obstante estaba hecho de un tubo de fontanería. Realmente en encantaba. Y lo mejor de todo, que solo mis ojos podían ver esa figura en ese instante y, seguramente, jamás volvería a verla de nuevo, pues evidente, al pasarlo a otra persona, el más mínimo movimiento, hacía que algún cristal se moviera.

Miro, y, ¿qué ven mis ojos? 
En distintas figuras y estrellas, 
Zafiros, rubíes, topacios y esmeraldas,
y diamantes, y amatistas, y perlas
y nácar, y todo, 
¡de repente! 
Y en cuanto la mano muevo, 
mis ojos ven algo nuevo.

Extracto del libro de Yakov Perelman, "Física recreativa I", 1936.

De la red

22 de mayo de 2016

Arrebol

Es esto tono rojizo que viste a las nubes a lo largo del horizonte al amanecer o al ocaso que se da por la refracción de la luz.
También, ese rubor que brota en las mejillas, natural o no, o la tonada sonrosada que puede tomar un objeto por efecto de la luz.

Tal vez por ello, su origen pudiera ser la palabra latina "rubor" , "-oris".



Y en la blancura de su tez se dibujan dos arreboles: 
Uno es mi beso y el otro, su sonrisa.

"Elements" de Catrin Welz-Stein

20 de mayo de 2016

Ratón y los Dientes de León

Ratón quería volar pero tenía miedo de pedir un deseo. Le habían contado una antigua leyenda, de allende los mares, en la que un ratón que deseaba volar se convirtió en murciélago. Él no quería eso. Quería seguir siendo blanco y azul, con esas pinceladas grises y marrones. Quería seguir correteando por el campo, disfrutar de los días de sol, de sus paseos con Qamar y sentir las caricias del viento en sus bigotes.

Tenía miedo de dormirse y que en sus sueños pudiera pedir ese deseo por lo que pasaba las noches casi en vela. Qamar vigilaba sus miedos y decidió que no podía seguir así. 

Una mañana, una de esas en la que Qamar se vestía sutil con los primeros rayos de sol, una de esas veces en las que se dejaba ver de día, decidió que había que poner manos a la obra.  Habló con Elio, el rey de la luz, para que le echará una mano. Debía retirarse un poco para que ella pudiera descender a la tierra.

- Necesito que te retires un poquito pues he de bajar para hablar con las flores de los deseos.

Y él, que la amaba hasta derretirse, no podía menos que concederle el favor.
Así, durante unos segundos, se retiró, y Qamar, vestida de azul, descendió. Caminó despacito para que con su vestido no asustara a los seres que paseaban a su alrededor. Caminó y caminó hasta hallar a las flores de los deseos, esas bolitas de algodón que a merced del viento o de los soplidos de los humanos o a la caricia de un bicho, echaban a volar sus semillitas y en ellas siempre un deseo, una ilusión, la imaginación sin límites...

Allí, junto a uno de los campos de amapolas, escuchó un rumor. Miró y vió a los dientes de león entretenidos en su cháchara. Unos aún eran amarillos. Otros ya estaban preparados para su empeño.

De la red

- Buenos días, leones... ¿Puedo hablar con vosotros?
- Hola, Qamar... ¿En qué podemos ayudarte?
- Necesito que me ayudéis a cumplir un deseo para un amigo mío.
- ¿De qué se trata?

Y Qamar les contó lo que Ratón deseaba, la que era la ilusión de su vida, el desvelo de sus noches.

- No te preocupes, Qamar. Dile a tu amigo que venga y nosotros cumpliremos su deseo.
- ¿De verdad?
- Por supuesto... Somos las flores de los deseos. No lo olvides. 
- De los sueños a realizar...
- De la magia...
- De la ilusión...

Y así, uno a uno, nombraron cada uno de sus tesoros. Tesoros que Qamar conocía perfectamente, pues ella era parte de ellos.

Elio acompañó a Qamar hasta la casa de Ratón que, adormilado, rondaba por ella.

- ¿Ves, Elio? No duerme -le comentó Qamar con cierta preocupación.
- Esta noche dormirá acunado en los brazos de la luna -respondió Elio, sonriendo.
-¡Ratón..., Ratón! ¡Ratón!

Ratón pareció espabilar de pronto ante la efusión de las palabras de Qamar. Hasta se sobresaltó.
Además, la luna y el sol juntos... Y no había eclipse anunciado.

- ¿Qué pasa, Qamar? ¡Elio!
- ¡No te asustes! Te traemos muy buenas noticias.

Y mientras tomaban un té, Qamar le fue contando cómo iba a cumplir su deseo pero sin decirle todo, pues quería que fuera una sorpresa.

- Mañana, cuando Elio salga, debes ir hasta el campo de Amapolas que hay al borde del camino del Norte. ¿Sabes dónde te digo? -Ratón afirmó con la cabeza-. Allí te estarán esperando las flores de los deseos. Ella te dirán lo que debes hacer. Y esta noche debes dormir.

Pero esa noche, Ratón estaba tan nervioso que no pudo cerrar los ojos a pesar de los mimos de Qamar. Al despuntar el alba, Elio se aseguró de que Ratón llegaba hasta el lugar de encuentro.
Había gran algarabía. Los dientes de león estaban esperando. Había más de los que había la mañana anterior.

Ratón se vio aturullado ante semejante recibimiento. Hasta se emocionó un poquito. Y estaba muy nervioso.

"Ratón triguero". Obra de Marta de la Sota

- Ratón, tienes que cerrar los ojos y pedir un deseo... Y soplar, soplar, soplar muy fuerte.. Y no tengas miedo.

Ratón suspiró. Tomó aire y sopló con todas sus fuerzas... Tanto, tanto que empezó a no sentir el suelo bajo sus pies...

- ¡Abre los ojos, Ratón! ¡Abrelos! -Escuchó que le decía Qamar.

Al hacerlo se dio cuenta de que estaba volando. El corazón se le encogió de la impresión pero estaba en las buenas manos de Elio que lo llevaba de una de ellas... mientras el diente de león iba soltando sus semillitas lentamente para que el vuelo durará más tiempo.

Ratón no cabía de gozo. Estaba realmente emocionado y feliz... Feliz porque, por fin, volaba... Porque, por fin, su sueño se había hecho realidad, porque se había cumplido un ilusión: Volar.

Ilustración de Aimee Stewart
¿Quién dijo que los sueños no se cumplen?